SITUACIÓN ACTUAL DE LA ATENCIÓN EN LA SANIDAD PÚBLICA A PERSONAS CON TRASTORNO LÍMITE DE PERSONALIDAD (TLP)
Por Cayetano Toledo Hernández, activista y padre de un hijo con TLP
A propósito del episodio nº 14 del videopodcast “¿1 de cada 4?” La salud mental está por escuchar de Fundación Soycomotú (*), en el cual me entrevista su presidenta, Nieves Martínez-Hidalgo, como familiar de una persona con problemas de salud mental (PSM), quiero comentar que se grabó en julio de 2025, unos 4 meses después de que se publicase en la web del Servicio Murciano de Salud el tan esperado “Plan de continuidad asistencial en el Tratamiento del Trastorno Límite de Personalidad”; aunque, curiosamente, lleva fecha anterior, del 28-11-2024, un día significativo, pues se celebró un importante evento sobre el TLP en el Hospital Reina Sofía y, sobre todo para mí, porque ese día cumple años mi hijo mayor, que sobrevive con ese diagnóstico.
Ha pasado más de un año desde la edición de este primer plan específico para el TLP y debe ser pronto para evaluar su cumplimiento. No obstante, me temo que, en líneas generales, las expectativas que había sobre su implementación no se están cumpliendo; ello, pese a que realmente se puso en marcha antes de su publicación, con la formación específica en Trastornos de la Personalidad (TP) en unos pocos centros de salud mental (CSM), y pese al esfuerzo de quien principalmente lo lleva a cabo, el coordinador del Hospital de Día Francisco Román (HDFR), del complejo psiquiátrico Román Alberca.
Además de la formación y los protocolos de coordinación de los diferentes dispositivos de salud mental, protocolos de seguimiento, gestión de crisis, etc., el Plan tiene como primera misión establecer en los CSM de la Región de Murcia (RM) el nivel 1 de asistencia al TLP; es decir, el nivel ambulatorio de los casos menos graves, principalmente en grupos de psicoterapia para pacientes y de psicoeducación para familiares. Con ello se pretende evitar que esta psicopatología se agrave, se cronifique y que se generen otros muchos PSM que suelen darse con el TLP, incluidas las adicciones de todo tipo.
De esos grupos de psicoterapia, o bien previamente, el CSM deriva los casos que requieren mayor atención al nivel 2 asistencial, el ambulatorio intensivo, que está en las unidades de rehabilitación de adultos del CSM de Cartagena y de San Andrés-Murcia. El nivel 3 solo está en referido Hospital de Día y el nivel 4, la hospitalización completa, no existe; no hay ningún centro específico para TP, lo cual es imprescindible para los casos de mayor desestabilización, cuando hay que reducir síntomas psicóticos, etc. Esto se lleva a cabo en urgencias y en hospitalizaciones breves o de media estancia en dispositivos genéricos, donde la gran mayoría del personal carece de formación específica en TP, con el consiguiente perjuicio para estos pacientes.
Los TP afectan a un 10% de la población en general y el TLP a un 4%, por lo que resulta claramente insuficiente la dotación de solo dos centros para el nivel 2 y, más clamoroso todavía, que solo haya un centro para el nivel 3 de asistencia; aunque, por otro lado, también es cierto que, si se lograse implementar el nivel 1 en todos los CSM de la RM, serían muchos menos los casos que necesitarían atención en niveles superiores.
Sin embargo, todo apunta a que el nivel 1 no se puede implementar, pues los grupos de psicoterapia no se consolidan porque los pacientes priorizan ir a clase o al trabajo antes que al CSM y eso suele ser por la mañana; lo cual es comprensible y positivo, dado que la finalidad de la terapia es que se pueda llevar una vida normalizada, y el estudio y el trabajo son fundamentales para ello. Por el contrario, si tienen TLP y no van a psicoterapia lo normal es que empeoren y al final necesiten ir directamente al nivel 2 o 3 de asistencia. Quizás, para formar esos grupos de psicoterapia, así como los de psicoeducación de familiares, debería fijarse un horario por la tarde; pero, claro, los CSM no abren por la tarde y, como siempre, es el paciente quien tiene que adaptarse al Sistema, cuando, si hablamos de salud mental, debería ser el Sistema el que se adaptarse al paciente y a sus familiares. Esto es un derecho de la ciudadanía y una obligación de la Administración, cuyo cumplimiento no estamos exigiendo.
¿Cómo queremos hacer prevención y tratar el TLP en fase temprana, para que no se agrave y cronifique, si no hacemos lo mínimo necesario para ello? Ese mínimo es la formación en TP y la implementación del nivel 1 de asistencia al TLP en todos los CSM; pero la situación a la que han llevado a la Sanidad Pública y todavía más a la Salud Mental, lo va dificultar. Según toda la información que me llega, los CSM están colapsados y faltos de personal para tratar los PSM bien parametrizados y ahí no está el TLP, que es el más complejo y difícil de tratar y, por lo tanto, requiere más dedicación y tiempo. Esto es muy grave, ya que la desregulación emocional y los TP siguen en aumento entre los jóvenes y si no se tratan en primera instancia, o sea, en los CSM, vamos a tener algo así como una pandemia de TP, y, aunque no sea contagioso, todos la sufriremos y saldremos perdiendo.
El problema se inició hace tiempo, con la falta de previsión de quienes tuvieron que prever y no previeron nada, y, como resultado, la actual falta de profesionales en Salud Mental es tal que el susodicho “Plan para el TLP” ni siquiera se ha presentado públicamente por la Dirección General de Salud Mental (DGSM), porque, según parece, no se puede llevar a cabo. Hace unos meses, incluso tuve información de que era desconocido en algún CSM de la región, donde, supuestamente, debería estar ya funcionando.
Entre todos estamos permitiendo el desmantelamiento del estado del bienestar (sanidad pública y educación de calidad) y, en esa línea, seguimos sin unirnos para exigir que nuestros familiares sean debidamente atendidos. Estamos quejándonos en solitario y, si acaso, luchando individualmente, cuando deberíamos estar juntos “quemando las calles” para conseguir mejoras en la atención al TLP y al resto de PSM. Menos mal que tenemos la Fundación SOYCOMOTÚ que nos da voz y gracias a la Federación Salud Mental RM que sigue exigiendo mejoras para la atención al TLP, y gracias a la DGSM que hace todo lo que puede con los pocos medios con los que cuenta; no obstante, esta es la primera responsable y ahí debemos dirigir nuestras reivindicaciones.
La metáfora de “quemar las calles” va dirigida a los políticos en general, sin importar el partido, pues todos, aunque unos más que otros, son los responsables de la situación actual. Mucho hablar de salud mental pero poco hacer, y el futuro se presenta un tanto oscuro, con todas las jubilaciones previstas y las escasas plazas creadas para cubrirlas. Los políticos y las administraciones tienen la obligación de solucionar esto y no vemos que lo hagan; o, quizás, se han dispuesto ya a actuar y de ahí la remodelación de la sanidad en la RM, con los nuevos nombramientos, entre otros, la Consejera de Salud, la Gerente del Sistema Murciano de Salud y la Directora General de Salud Mental; entiendo que con el fin de cumplir al 100% con la “Estrategia de Mejora de Salud Mental 2023-2026” y de implementar al 100% en breve plazo el “Plan de Continuidad Asistencial en el Tratamiento del TLP”. Pero, si no lo consiguen, ¿vamos a seguir quedándonos de brazos cruzados?
(*) Enlace a este vídeo y enlace a todos los publicados:
https://www.youtube.com/watch?v=J-Cmbp2mTeo&t=33s
https://www.youtube.com/playlist?list=OLNu7kxlt0E98X6b_H8g99pFwAaZTovQoZQ

