LA SALUD MENTAL ADOLESCENTE COMO PRIORIDAD: FAMILIAS AGENTES DEL CAMBIO
Por Maripaz Santiago, Coordinadora del Programa Educativo de Fundación SOYCOMOTÚ
Formación para familiares en centros educativos: El proyecto de FAPA-RM “Juan González” y Fundación SOYCOMOTÚ para fortalecer el papel protector de las familias en la salud mental de niños, niñas y adolescentes
Durante las últimas semanas hemos podido desarrollar una serie de encuentros formativos dirigidos a familiares de diferentes centros educativos del municipio de Murcia, gracias al apoyo de la Federación de Asociaciones de Madres y Padres Región de Murcia “Juan González”, entidad con la que estrechamos lazos a través de la firma de un convenio de colaboración el pasado mes de abril de 2026.
Más de cincuenta familiares del alumnado de cuatro centros educativos de Murcia (IES Ramón y Cajal, IES Aljada, IES Poeta Sánchez Bautista e IES La Basílica) han participado en este primer ciclo formativo que tiene como objetivo acompañar, informar y fortalecer el papel de las familias en el cuidado del bienestar emocional y psicológico de niños, niñas y adolescentes.
Este programa forma parte de la estrategia de Sensibilización y Alfabetización en Salud mental de Fundación SOYCOMOTÚ, y nace de una extensión del trabajo que ya se viene realizando en las aulas de Educación Primaria, Secundaria y Formación profesional a través del Programa Educativo, priorizando ofrecer herramientas prácticas para el fomento del autocuidado como base preventiva de problemas de salud mental, desmontando estereotipos asociados tanto a estos como a las neurodivergencias.
A lo largo de las sesiones realizadas, se han trabajado tres de los seis módulos incluidos en este primer ciclo formativo para familiares, fundamentales para la promoción del bienestar emocional y la prevención de problemas de salud mental en edades tempranas: el primero de ellos estuvo centrado en el estigma en salud mental como factor de riesgo. Se abordaron las consecuencias de cómo determinados estereotipos y prejuicios, mitos o creencias sobre la salud mental pueden dificultar que niños, niñas y adolescentes expresen su malestar emocional o pidan ayuda cuando la necesitan. Las familias reflexionaron sobre la importancia de normalizar la expresión de las emociones, validar el malestar psicológico y fomentar conversaciones abiertas y libres de juicio dentro del entorno de convivencia.
Con el segundo módulo se pudieron trabajar las fases del desarrollo evolutivo durante la infancia y la adolescencia, profundizando en los cambios físicos, emocionales, cognitivos y sociales que forman parte natural de estas etapas. Comprender estos procesos permite a madres, padres y a cualquier persona implicada con el colectivo adolescente interpretar muchas conductas habituales desde una mirada más comprensiva y menos punitiva, favoreciendo un acompañamiento más respetuoso y ajustado a las necesidades evolutivas de los más jóvenes.
Para finalizar, otra parte de la formación se centró en el conocimiento de los distintos problemas de salud mental y neurodivergencias más frecuentes en población infanto-juvenil, ofreciendo información básica para ayudar a identificar posibles señales de alerta relacionadas con la depresión, los trastornos de ansiedad o de la conducta alimentaria, TDAH o TEA, entre otros. Asimismo, se insistió en la importancia de diferenciar las dificultades propias de la edad de aquellas situaciones que requieren un apoyo especializado.
Las sesiones combinaron contenidos teóricos, ejemplos prácticos y espacios participativos donde los y las asistentes pudieron compartir inquietudes, experiencias y estrategias educativas. Además, se facilitó material complementario relacionado con la gestión emocional y la comunicación familiar.
Todo ello pone de relieve la necesidad de seguir impulsando espacios de formación y acompañamiento para familias y personas que cuidan o trabajan con adolescentes día a día, entendiendo que la prevención en salud mental comienza mucho antes de que aparezca un problema grave. Promover una comunicación abierta, relaciones seguras, validación emocional y una mayor comprensión de las necesidades de niños, niñas y adolescentes actúa como un factor protector fundamental frente al malestar psicológico y situaciones de riesgo.
En un contexto donde las dificultades emocionales y las conductas autolesivas o suicidas en población adolescente han aumentado en los últimos años, siendo la mayor causa de muerte no natural en jóvenes, resulta especialmente importante cuidar la salud mental desde edades tempranas, construyendo entornos familiares y escolares donde las emociones, los sentimientos y los pensamientos puedan expresarse sin miedo al juicio, donde exista disponibilidad afectiva y donde el bienestar emocional, psicológico y social tenga la misma importancia que la salud física. La prevención del suicidio y la promoción de hábitos mentalmente saludables comienza, en gran medida, en esos pequeños espacios cotidianos de escucha, apoyo y conexión emocional.
Maripaz Santiago y Ana Zamora, docentes del I Ciclo Formativo para padres y madres que Fundación SOYCOMOTÚ implementa en colaboración con la FAPA RM Juan González
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